¿Es hereditaria la artrosis?

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¿Es hereditaria la artrosis? Conoce algunos detalles sobre esta enfermedad y sus principales consecuencias.

El estudio de los factores genéticos implicados en la predisposición para padecer artrosis es un tema que ha sido objeto de estudio durante estos últimos años, habiendo progresado notablemente en los resultados obtenidos.

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), la artrosis es una patología que afecta la calidad de vida de un alto porcentaje de la población, llegando, en algunos casos, a invalidar completamente a la persona que la sufre. Según estadísticas mundiales, más del 50% de la población mayor de 60 años padece osteoartritis o artrosis, una patología que puede afectar a diferentes partes del cuerpo como son: columna, cadera, rodilla, hombro, pies y manos.

 

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Los datos ofrecidos por la Sociedad Española de Reumatología afirman que el 43% de la población española padece artrosis y ya son muchos los expertos que trabajan en la hipótesis de que la artrosis es una combinación de factores de edad, de peso, de falta de ejercicio físico y sobre todo genéticos.

Sanitarios y científicos de todo el mundo realizan estudios en los que señalan el importante componente genético de esta enfermedad, apuntando que “ya empieza a estar desfasada la visión de que la única causa es mecánica; la artrosis no es sólo producto del desgaste, sino que tiene un componente genético y este nuevo paradigma abre las puertas a nuevas dianas terapéuticas“, ha explicado el reumatólogo Francisco Blanco, del Instituto de Investigación Biomédica de A Coruña (INIBIC).

 

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Entre esas nuevas dianas terapéuticas encontramos la revolucionaria Resonancia Magnética Terapéutica, en concreto, el dispositivo Osteo-Spin que está indicado para el tratamiento de enfermedades como la osteoporosis y la artrosis. Este dispositivo produce un campo magnético, gracias al cual, los protones de hidrógeno de las células óseas se orientan de forma equilibrada mientras dura el impulso. La energía contenida en esos impulsos es absorbida por los protones. Una vez detenido el impulso, los protones recuperan su orientación original y liberan esa energía a las células óseas y al tejido circundante. Y es con esa energía, con la que consiguen regenerar las células óseas dañadas.

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