Paciente nos cuenta cómo mejoró su escoliosis

Un caso de escoliosis que no le habían detectado

Nadie antes me dijo que tenía escoliosis.

Mi historia: cómo descubrí mi escoliosis y empecé a mejorar

Me llamo Magdalena Giménez y soy de Huéscar, un pueblo al norte de Granada. Nunca imaginé que acabaría contando mi experiencia con un problema de espalda que, durante años, pasó totalmente desapercibido.

Hace casi dos años me detectaron una escoliosis dorso-lumbar de 15 grados. Lo curioso es que antes no me había dado cuenta de que la tenía. Es cierto que acudía de vez en cuando a fisioterapeutas por molestias puntuales, pero nadie me había hablado de escoliosis ni me habían orientado hacia un tratamiento específico.

Cuando recibí el diagnóstico, intenté buscar soluciones por mi cuenta. Empecé distintos tratamientos sin tener muy claro cuál era el correcto y, en lugar de mejorar, terminé teniendo más dolores que incluso al principio. Fue una etapa frustrante, porque sentía que estaba haciendo esfuerzos y dedicando tiempo y dinero… pero sin resultados reales.

Cómo llegué a la clínica y qué cambió en mi recuperación

En agosto, gracias a un amigo de Jaén, conocí la existencia de la clínica y decidí probar. Empecé ese mismo mes, y puedo decir que fue un punto de inflexión.

En la primera visita me atendió una osteópata, que me hizo una valoración completa y, tras analizar mi caso, me derivó la semana siguiente a un tratamiento de Reeducación Postural Global (RPG). Me gustó especialmente que, desde el inicio, sentí que estaban abordando la causa del problema y no solo el dolor superficial.

Tras pocas sesiones empecé a notar cambios: el dolor iba remitiendo, la movilidad mejoraba y, por primera vez, sentía que estaba avanzando de verdad. Esa sensación de mejora constante fue lo que me dio la confianza para seguir.

Por qué decidí ir todas las semanas aunque me pille lejos

Reconozco que, por cercanía, intenté hacer el tratamiento en otros sitios. Pensé que podría encontrar una opción parecida sin tener que desplazarme, pero no funcionó. No conseguí resultados y al final me di cuenta de que lo importante era continuar donde realmente estaba notando mejoría.

Así que desistí de buscar alternativas y tomé una decisión clara: ir a Jaén todas las semanas a Clínica Luis Baños, porque mi salud lo merece. Y sinceramente, ahora lo veo como una de las mejores decisiones que he tomado. Cuando el dolor disminuye y tu cuerpo empieza a responder, te das cuenta de que vale la pena.

En la clínica me han atendido los tres profesionales que realizan RPG. Con los tres me ha ido muy bien, son muy profesionales y te hacen sentir muy a gusto en la clínica. En todo momento te explican todas las dudas que te puedan surgir.

Normalmente me atiende Leticia, con la que ya tengo un vínculo especial, pues hace que no le dé importancia a mi escoliosis, gracias a que me informó de cómo es y cómo funciona.

Al poco tiempo me dijo que sería conveniente pasar con un readaptador para ir haciendo unos ejercicios muy específicos para mí, y comencé con César, que es también muy profesional.

Tengo que decir que soy muy constante con los ejercicios y los hago todos los días, al igual que acudo a la clínica todas las semanas. Me dijo Leticia que debía tener paciencia y tenía muchísima razón. Así que, seguiré tratándome con ellos y, por supuesto, mejorando.

La importancia de ponerse en las manos adecuadas.

Siempre que nos dejemos asesorar por buenos profesionales, como pueden ser los de allí, tendremos buenos resultados.

Y decir que estoy muy agradecida a todos los que me han atendido, ya que gracias a todos ellos he mejorado. Le aconsejo la clínica ya a mis conocidos.

Sin nada más que decir que MUCHAS GRACIAS.

Otros testimonios