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Tratamiento de la fascia. Inducción miofascial

¿QUÉ ES LA FASCIA?

La fascia es la organización del tejido conjuntivo que rodea y comunica todos los sistemas del organismo (musculo-tendinoso, óseo, visceral, membranoso…). Se organiza de forma tridimensional permitiendo mantenerlos en su correcta posición y funcionamiento. El recorrido de la fascia es continuo; por esta razón, cualquier cambio estructural o tensional de la fascia en una determinada parte del cuerpo puede producir restricciones a distancia.

Este cambio estructural de la fascia llamado «disfunción miofascial» puede producirse por diversos traumatismos; con ello, no nos referimos solamente a un golpe o una caída, sino que puede ser también provocado por una intervención quirúrgica, una menstruación dolorosa, sobrecargas o, por ejemplo, una postura inadecuada mantenida durante un tiempo.

La disfunción miofascial no tratada correctamente y a tiempo lleva al paciente a un círculo vicioso de tensión y espasmo muscular; es decir, produce una disfunción orgánica y dolor. Considerando que el sistema fascial del cuerpo es deformable a raíz de los diferentes tipos de traumatismos que afectan a la persona a lo largo de su vida, las restricciones del sistema fascial no solo afectan el funcionamiento del aparato locomotor de una manera directa, sino también indirectamente, influyendo en el funcionamiento de otros sistemas como, por ejemplo, el respiratorio, cardiovascular o nervioso.

Tratamiento de la fascia en Clínica Luis Baños de Jaén

La Inducción Miofascial es un método de evaluación y tratamiento tridimensional de los movimientos y presiones sostenidas en todo el sistema fascial .

Su objetivo es eliminar las restricciones para recuperar la función y equilibrar las tensiones. La aplicación de las técnicas se puede definir como una combinación de presiones manuales sostenidas, posicionamientos específicos y estiramientos muy suaves.

INDICACIONES PRINCIPALES DEL TRATAMIENTO CON INDUCCIÓN MIOFASCIAL

Existen numerosas patologías que se pueden tratar mediante técnicas miofasciales. Especialmente es una técnica efectiva en el tratamiento de:

  • Algias vertebrales (lumbalgias/lumbociatalgias, cervicalgias y dorsalgias).
  • Patologías que cursen con dolor musculoesquelético generalizado o difuso (fibromialgia, esclerosis múltiple…).
  • Dolor producido por adherencias postquirúgicas.
  • Cefaleas de origen mecánico.
  • Disfunciones de la articulación temporomandibular.
  • Fascitis plantares

ORIGEN DEL SÍNDROME DE DOLOR MIOFASCIAL

El síndrome de dolor miofascial es, principalmente, un cuadro de dolor regional que tiene su origen en el sistema músculo-tendinoso, más concretamente en un músculo o grupo muscular en el que encontramos normalmente una banda tensa con la consistencia aumentada, que produce dolor a la palpación; este dolor, además, puede irradiarse hacia una zona distanciada de forma inmediata a la presión (punto gatillo).

Las causas más comunes son factores biomecánicos de sobreuso o sobrecarga muscular, así como, también, microtraumatismos repetitivos. No se conoce la fisiopatología exacta que provoca esta disfunción en los músculos, pero parece ser que está relacionada con la disfunción de la placa motora por liberación excesiva de acetilcolina.

CONSECUENCIAS DE NO TRATARLO A TIEMPO

En aquellos casos en que no se liberan las restricciones o tensiones miofasciales, pueden producirse diversas complicaciones con el transcurso del tiempo:

  • cronificación del dolor,
  • aumento de zonas con dolor,
  • fatiga o sensaciones de falta de fuerza,
  • problemas, no sólo a nivel músculo-esquelético, sino de los demás sistemas del organismo (hemos explicado que la fascia es un sistema totalmente comunicado en todo el cuerpo como la piel).

Incluso, en los casos más severos, se puede llegar a relacionar el síndrome de dolor miofascial con la fibromialgia.

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