A Esperanza le diagnosticaron el síndrome de sensibilización central. Ella sentía unos dolores muy fuertes en la espalda y en las piernas. Estuve casi 1 año ayudándose de un andador para caminar.
En su testimonio nos cuenta que uno de sus sueños era poder volver a bailar, pero ya se había hecho a la idea de que no iba a ser así. Sin embargo, ahora baila 2 veces por semana y ha empezado a correr.
Mi sueño era poder bailar algún día porque me encanta el flamenco. Pero yo pensaba que no lo iba a volver a hacer, que no iba a volver a bailar. Y él me dijo: «¿que no vas a volver a bailar? ¡Claro que vas a bailar!» Y de hecho, ahora estoy… Bueno, dos días a la semana bailo y estoy muy contenta. Bueno, superfeliz. No tengo dolores, no tomo ningún tipo de analgesia, ningún tratamiento. No sé, es que ha cambiado tanto mi vida. Intento… camino todos los días, estoy empezando a correr. Y bueno, duermo. Que era muy importante, porque es que no dormía nada, tanta medicación me tenía el ritmo del sueño… lo tenía cambiado. Tuve, en el año 2013, una leucemia, me transplantaron de médula. En el 2016 tuve un ictus. Y en el 2018, a principios del 2018, empecé con unos dolores muy fuertes en la espalda y en las piernas y, después de ir a un montón de especialistas y a un montón de médicos en Málaga, me diagnostican un síndrome llamado síndrome de sensibilización central. Estuve mucho tiempo sin poder caminar, pues casi 1 año sin poder caminar, con un andador. Fue maravilloso la experiencia que viví. En el momento que llego a Jaén, que fue en julio de 2019, yo venía con el andador, cargada de una mantita de calor para la analgesia, mucho tratamiento…. Y cuál fue mi sorpresa que, al segundo día… Ah, Luis me dice: «Esperanza, este andador hay que dejarlo». Y al segundo día yo me doy cuenta que empiezo a dejar… no tomaba tanta pastilla, no hacía falta que me pusiera la mantita eléctrica, esta que me ponía para calmarme. Y el cuarto día ya venía caminando desde el hotel en el que me alojé y venía caminando desde el hotel hacia la clínica sin ayuda, y… Luego, el sexto día, fui capaz de conducir hasta Málaga. Entonces, la evolución fue muy rápida. Y ahora mismo me encuentro fenomenal. Necesito agradecer a todos el trato humano. Ya creo que son amigos, no son solo profesionales, son mis amigos. Y cuando los llamo por teléfono me da muchísima alegría. Cada vez que vengo y ven la mejoría… No lo sé. Que estoy muy agradecida.
Esperanza sufría una lumbociática que la tenía con dolor de espalda y sin apenas poder caminar.
Se le aplicó tratamiento manual ayudado por tecnologías como: physicalm, ondas de choque, SIS y descompresión 3D.
Con Esperanza, una de las tecnologías utilizadas para el tratamiento de su lumbociática fue la descompresión 3D.